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Mostrando entradas de mayo, 2026

Ecos sin rostros

La ciudad respiraba como una bestia infinita. Exhalaba humo, ruido y pasos apresurados; inhalaba rostros que nadie miraba dos veces. En medio de ese organismo vivo, un hombre caminaba como si no perteneciera a él, como si fuera un error en su sistema. Sus hombros rozaban apenas a los demás, pero cada contacto lo empujaba más hondo dentro de sí mismo. Caminaba sin pensar, siguiendo una ruta que el cuerpo recordaba mejor que la mente. La misma acera. Los mismos semáforos. Los mismos giros que no exigían decisión. Un recorrido aprendido por repetición, sostenido por la inercia de alguien que ya no esperaba nada distinto al final del trayecto. Tropezaba. Una, dos, tres veces. Pero no pedía disculpas. Nadie lo hacía. Porque nadie tenía rostro. Donde deberían existir ojos o gestos, solo había superficies lisas, borrosas, como si la realidad se hubiese cansado de dibujar detalles innecesarios. La multitud avanzaba sin identidad, sin historia, sin alma. Y aun así, llenaban cada rincón, cada se...

Nota al aire

El cuarto apenas respiraba. Una lámpara moribunda colgaba del techo, dejando caer una luz amarillenta que parecía cansada de existir. En ese rincón, sentado al borde de una cama desordenada, Myles sostenía su guitarra como si fuera lo único que todavía sabía decirle la verdad. Sus dedos recorrían las cuerdas sin prisa, como si cada nota tuviera que atravesar algo antes de salir. No era una melodía completa, ni una idea clara; era más bien un intento. Un intento de sostener algo que se le escapaba. El aire olía a madera vieja y a recuerdos que no se atreven a nombrarse. Sobre el suelo: papeles arrugados, frases incompletas, títulos tachados. Historias que no sobrevivieron a la primera lectura. Myles cerró los ojos. A veces, el silencio pesa más que el ruido. Y en ese silencio aparecían rostros, lugares, versiones de sí mismo que ya no reconocía. Había risas que ya no sabía repetir. Promesas que no supo sostener. Caminos que dejó de recorrer sin darse cuenta de que eran los únicos q...