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Simplemente tú





Mis impulsos se encontraban controlados hasta ese momento pero, al acercame a ella, mis manos empezaron su repentina e inesperada travesía de actuar como por sí solas al acariciar el borde de su rostro rozando entre mis dedos su hipnotizante cabello, y sus ojos posicionandose fijamente en mí como si no existiese nada más en el mundo, la cordura y los instintos empezaban a destilarse de a poco.

Con su ser cada vez más próximo a mí, hacía que mis pulsaciones se aceleraran con el paso de los segundos que se esfumaban como nada en su presencia. Un pequeño nudo en la garganta, me impedía expresar palabra alguna al estar impregnado de tantos detalles de la obra maestra que se dibujaba delante mis ojos, esos ojos que notablemente decían todo lo que mi boca no podía.

Sentir tan de cerca su respiración, fue como una invitación directa a lo que mi mente no ha dejado de proyectar en muchas ocasiones, haciendo prácticamente inevitable que mis labios cedieran ante mi ahelo de tocar los suyos con matices más sutiles que desmesuradas por un par de segundos que equivalen a toda una eternidad junto a ella.

Luego del emotivo acto, la culpable de hacerme sentir todo aquello en tan corto período de tiempo, respondió con el gesto más tierno que cualquier mujer pudiera tener; una sonrisa tan genuina que pintaba e iluminaba su hermoso rostro, de esas que uno siente que no es digno, de alguien que lo merece todo y mucho más, que terminó llenando de rebozante felicidad a mi corazón y a todo mi ser en su plenitud que, al abrazarla con mucha alegría, sin darme cuenta su contagiante sonrisa ya se reflejaba en mí, y es ahí donde descubrí que era todo lo que necesitaba.


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